El apalancamiento financiero es la estrategia que consiste en utilizar deuda —es decir, recursos ajenos— para financiar la adquisición de activos con el fin de aumentar la rentabilidad sobre el capital propio. Cuando el coste medio de la financiación ajena (los intereses) es inferior a la rentabilidad que generan esos activos, el uso de deuda permite “apalanchar” o multiplicar los beneficios atribuidos a los accionistas más allá de lo que lograrían si sólo emplearan fondos propios.
Para medir el grado de apalancamiento financiero se emplean principalmente dos indicadores. El primero es la ratio de endeudamiento, que se calcula como Deuda Financiera Neta dividida por Fondos Propios; un valor superior a uno señala que la compañía está más endeudada que financiada con capital propio. El segundo es el Grado de Apalancamiento Financiero (GAF), que cuantifica cómo una variación porcentual del Beneficio Antes de Intereses e Impuestos (BAIT) se traduce en una variación porcentual del Beneficio Por Acción (BPA); un GAF mayor que uno indica que pequeños cambios en el resultado operativo producen cambios relativamente mayores en el beneficio para el accionista.
El uso del apalancamiento financiero conlleva claras ventajas y riesgos. Entre las ventajas, destaca la posibilidad de elevar la rentabilidad sobre fondos propios siempre que el rendimiento de los activos supere el coste de la deuda, generando un efecto multiplicador de beneficios en escenarios favorables. Sin embargo, el apalancamiento incrementa los costes financieros fijos y reduce la flexibilidad ante caídas de ingresos, aumentando el riesgo de insolvencia y afectando potencialmente la calificación crediticia si los niveles de endeudamiento se desbocan.
Para ver su impacto en cifras, imaginemos una empresa que financia 100 M€ de activos con 40 M€ de fondos propios y 60 M€ de deuda neta al 5 % de interés. Si esos activos rinden un 8 % anual, el beneficio operativo será de 8 M€, de los cuales 3 M€ se destinan a intereses, dejando un beneficio neto de 5 M€. Esa ganancia sobre 40 M€ de capital propio supone un 12,5 % de rentabilidad (ROE), frente al 8 % que habría obtenido sin recurrir al apalancamiento.
