El interés compuesto es el mecanismo por el cual los intereses generados sobre un capital inicial se reinvierten periódicamente, de modo que en cada nuevo periodo el cálculo de intereses se efectúa sobre el capital acumulado (capital inicial más intereses ya devengados). A diferencia del interés simple, donde los intereses se calculan siempre sobre el capital original, el compuesto aprovecha el “efecto bola de nieve” para acelerar el crecimiento del monto invertido o la deuda contraída.
El interés compuesto es la base de muchos productos financieros —depósitos a plazo, fondos de inversión, planes de pensiones— y, a la vez, de la dinámica de las obligaciones crediticias (tarjetas, préstamos), donde los saldos pendientes pueden crecer rápidamente si no se abonan los intereses periódicamente. Su gran ventaja es la aceleración del crecimiento del capital con el paso del tiempo: cuanto mayor sea el número de períodos y la frecuencia de capitalización, más significativo será el efecto compuesto.
Prueba nuestra calculadora de interés compuesto.
