El ratio deuda/EBITDA es un indicador de apalancamiento financiero que compara el endeudamiento neto de la empresa con su capacidad de generación de beneficios operativos. Se calcula de la siguiente manera:
Ratio deuda/EBITDA = Deuda Financiera Neta \ EBITDA
donde Deuda Financiera Neta = Deuda Financiera Bruta (corto + largo plazo) – Tesorería y equivalentes; y EBITDA (Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation and Amortization) representa el beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones.
Este ratio mide cuántos años de generación operativa necesitaria la empresa, asumiendo que todo el EBITDA se destinase a pagar deuda, para quedar completamente libre de pasivos financieros. Valores bajos indican bajo apalancamiento y mayor capacidad de repago; valores altos señalan un mayor riesgo financiero. Como regla general, un ratio por debajo de 3 suele considerarse sano, entre 3 y 4 moderado y por encima de 4 elevado, aunque estos umbrales varían según el sector y el ciclo económico.
El ratio deuda/EBITDA se utiliza tanto en el análisis interno de la salud financiera como en las negociaciones con acreedores y en cláusulas de covenant bancario. Sirve para evaluar la solvencia a medio plazo y determinar el coste de financiación: las agencias de rating y los mercados de crédito suelen ajustar el spread de deuda en función de este indicador.
No obstante, presenta limitaciones importantes: el EBITDA es una medida no normativa que omite inversiones en inmovilizado y variaciones de capital circulante, por lo que puede sobreestimar la capacidad real de flujo de caja disponible. Tampoco contempla vencimientos a corto plazo ni calidad de los activos. Por ello, conviene complementar su análisis con métricas como el ratio de cobertura de intereses (EBITDA/Intereses), el free cash flow yield y la evolución del flujo de caja libre.
