El interés, el volumen de inversión y el ruido mediático acerca de lo que se llama gestión pasiva y gestión indexada ha crecido de forma exponencial en los últimos años. Sin embargo, todavía existe bastante desconocimiento y confusión acerca de estas modalidades de gestión del dinero. Una de las confusiones es precisamente el “detalle fino” alrededor de estos dos conceptos. Otro punto de duda es qué índices elegir para invertir de forma pasiva y veremos un caso concreto que se plantea muy habitualmente.
Gestión del dinero pasiva se entiende como una modalidad en la que no se busca acertar con decisiones activas en la selección de determinados valores o activos, sino que se busca tomar exposición a un universo muy amplio de activos que representen el conjunto del mercado de valores y simplemente permanecer sin cambios apreciables durante años invertidos en los mismos esperando que vayan generando rendimientos en línea con los que han venido obteniendo en el pasado. Se trata de una aproximación bastante inteligente simplemente por el hecho de que la gestión activa históricamente en promedio no ha sido capaz de aportar un plus de rentabilidad sino lo contrario. Las comisiones de gestión son también en promedio mucho más reducidas lo que obviamente se traduce en mayores rentabilidades netas para el ahorrador.
Por otro lado, la gestión pasiva normalmente se implementa a través de la gestión indexada, entendida como aquella que simplemente busca replicar la rentabilidad de índices que agrupan a una parte mayoritaria de los valores que hay en un mercado. Así, por ejemplo, es posible estar invertido en bolsa estadounidense a través del índice más seguido del mundo, el S&P 500, que agrupa a las 500 compañías más grandes por valor en bolsa (también en gran medida por facturación y beneficios) de los Estados Unidos. Aquí sin embargo ya se puede plantear la primera duda. El S&P 500 agrupa a las 500 mayores empresas, pero hay muchas más empresas cotizadas en Estados Unidos. De este modo es posible ganar exposición a otro índice bastante conocido, el Russell 3000, que en este caso sí agrupa a una representación muy amplia del total. Concretamente, 3000 compañías de tamaño grande, mediano y más pequeño.
Uno de los típicos casos donde se observa que la gestión pasiva estrictamente no existe porque hay que tomar decisiones (activas) sobre qué índices seguir es el de si invertir en fondos o ETFs (fondos cotizados en bolsa de bajas comisiones) que replican el S&P 500 norteamericano o el MSCI World, el gran índice de referencia de la bolsa mundial y que incluye bolsas de Europa y Asia también. Existe una gran tentación y una realidad a invertir más en fondos o ETFs que replican el S&P 500 simplemente porque su rentabilidad histórica de la última década y algo más allá ha sido superior. Sin embargo, entendemos que es mucho más recomendable hacerlo en el MSCI World por varias razones como: la rentabilidad histórica es una mala guía para invertir teniendo la bolsa ciclos donde determinados mercados destacan durante periodos de varios años para luego ser reemplazados por otros mercados; las valoraciones de las grandes compañías americanas no son atractivas (ya han subido mucho) versus otros mercados bursátiles; la bolsa mundial está más diversificada y por tanto sus rentabilidades son más predecibles.
“Invertir no es elegir lo que más ha subido. Es elegir lo que tiene más sentido a futuro.”

